“Las comunidades indígenas somos protagonistas y productoras de conocimiento”
El gestor cultural y Presidente de la Corporación de Desarrollo Patrimonial y Cultural Wata Watana, Wilfredo Bacian Delgado, destacó la participación de la Comunidad Territorial Quechua de Quipisca en la XXII edición del Congreso Nacional de Arqueología Argentina (CNAA), desarrollado en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
“Formar parte de este Congreso significó llevar a un espacio académico la experiencia de una comunidad que durante años ha venido generando capacidades, desarrollando iniciativas, estableciendo alianzas y buscando nuevas formas de relacionarse con instituciones públicas, investigadores y otros actores, manteniendo siempre una mirada territorial”, señaló Bacian.
El encuentro, organizado por el Instituto de las Culturas (UBA-CONICET), reunió una amplia diversidad de enfoques, temáticas, regiones y períodos de estudio, generando además una oportunidad para reflexionar sobre las relaciones entre investigación, patrimonio, comunidades y territorios.
Bacian, diplomado en Desarrollo Territorial con Identidad Cultural y en Dinamización Territorial, sostuvo que los procesos territoriales no pueden ser construidos desde una única mirada, sino mediante la articulación de personas, saberes e instituciones y, especialmente, escuchando a quienes habitan y construyen cotidianamente los territorios.
“Desde que tuve la oportunidad de asumir un rol de articulación entre distintos mundos y actores, he buscado contribuir a generar puentes entre la comunidad y la academia, entre los saberes locales y el conocimiento científico, así como entre las necesidades del territorio y los espacios donde se discuten y toman decisiones”, afirmó.
Comunidades productoras de conocimiento
Durante el Congreso se abordaron distintas materias vinculadas a la construcción de la historia de la arqueología, la conservación y protección del patrimonio, la arqueogenética y la arqueobotánica, entre otras áreas.
Para Bacian, esta experiencia permitió reafirmar una convicción fundamental: las comunidades indígenas no deben ser entendidas únicamente como objetos de investigación, sino también como actores capaces de generar, interpretar y transmitir conocimiento.
“Quipisca y las comunidades indígenas somos protagonistas y productoras de conocimiento. En nuestros territorios existe un conocimiento vivo, presente en la memoria colectiva y construido a partir de un legado ancestral transmitido por nuestros abuelos y abuelas de generación en generación”, enfatizó.
A su juicio, uno de los principales desafíos para la academia consiste precisamente en reconocer ese conocimiento y construir nuevas formas de colaboración con las comunidades.
“Hoy tenemos la responsabilidad de preservar ese conocimiento, pero también de liderar nuestros propios procesos de investigación, interpretación y difusión de nuestra riqueza patrimonial y cultural, generando espacios de diálogo donde los saberes comunitarios y el conocimiento académico puedan encontrarse desde el respeto, la colaboración y el reconocimiento mutuo”.
Un reconocimiento a un camino colectivo
Bacian valoró también el reconocimiento recibido durante su participación en el XXII Congreso Nacional de Arqueología Argentina, señalando que lo entiende no como una distinción exclusivamente personal, sino como parte del camino colectivo desarrollado durante los últimos años por la Comunidad Territorial Quechua de Quipisca.
“Nuestra participación en Buenos Aires fue una oportunidad para compartir lo que estamos construyendo desde Quipisca, vinculándonos activamente a procesos relacionados con el rescate y puesta en valor del patrimonio, la memoria, la identidad y el desarrollo territorial; pero también manteniendo siempre abierta la posibilidad de aprender de otras experiencias, intercambiar conocimientos y fortalecer nuevas redes de colaboración”.
Finalmente, el Presidente de Wata Watana planteó que uno de los grandes desafíos de los próximos años será continuar generando espacios de encuentro entre comunidades, academia e instituciones públicas y privadas.
“El desafío es avanzar hacia relaciones más horizontales, donde las comunidades no sean solamente convocadas para entregar información o participar de investigaciones definidas por otros, sino reconocidas como actores con conocimientos, capacidades y decisiones propias. Los territorios también producen conocimiento y quienes los habitan deben ser parte activa de la manera en que ese conocimiento se investiga, se interpreta y se proyecta hacia el futuro”
